02. Cartografía de fronteras
En el número 9 de Transfretana dedicada al Patrimonio histórico de Ceuta y su gestión, escribí el artículo Ceuta y la Unesco , en el que para explicar la existencia de tanto patrimonio histórico incluí un plano en el que indicaba cómo se había modificado la línea fronteriza a lo largo de la historia en relación a nuestra ciudad.
Ahora bien, este plano no muestra realmente la posición geográfica que ocupaba Ceuta durante cada uno de los imperios, reinos, califatos, sultanatos y gobiernos que la han ocupado y de cómo gravitaba la misma en torno a los centros de poder, por ello, he elaborado diferentes gráficos para mostrar la extensión geográfica que tuvo cada uno de los poderes mencionados. No se ha pretendido mostrar exhaustivamente los límites, es más, aunque sea una práctica general, no se trata de zonas de ocupación homogénea, es decir, diferentes grupos etnorreligiosos podían convivir en una misma región, bajo un mismo supuesto poder pero con independencia total. Así por ejemplo, las dinastías musulmanas eran una conjunto heterogéneo de confederaciones, tribus, fracciones y familias, con complejas alianzas y equilibrios, bajo el poder de un sultán pero con constantes rivalidades y conflictos como veremos más adelante.
Esta representación por regiones tampoco se termina de ajustar a la realidad, puesto que no permite apreciar las relaciones que nuestra ciudad mantenía con otras más lejanas gracias a pertenecer a una red de comunicaciones que tenían el mismo efecto que las infraestructuras de transportes actuales, ya sea una red de metro, de trenes o de aviones. Es el caso de la red de caravanas saharianas que conectaba el Sahel, el Magreb, Oriente Medio y el sur de Europa, constituyendo una especie de espacio comercial, también cultural, social, político y religioso. François-Xavier Fauvelle, en la obra que coordinó L’Afrique Ancienne, de l’Accus au Zimbabwe, explica en relación a la división de dos Áfricas perisaharianas que los continentes no pueden reducirse a espacios geográficos individualizados ni a áreas de civilizaciones materiales o inmateriales, sino a trayectorias históricas singulares, que se desarrollan en ámbitos específicos de cada uno. Tras recorrer andando más de 1.500 km en el desierto del Sáhara (Project Qafila), siguiendo el trazado de las antiguas rutas caravaneras (aún útiles para los nómadas pero restringidas a regiones nacionales) puedo afirmar que recorrer los 330 km que separan Chinguetti de Tidjikja en Mauritania, atravesando hamadas y dunas es muy parecido a atravesar una gran ciudad en metro, salvo que las estaciones son pozos de agua y la escala temporal y espacial son completamente distintas. Por ello, no es nada extraño que Uadane y Ceuta estuvieran conectadas en el siglo XI y que nómadas del Adrar en Mauritania fueran hasta el Estrecho para realizar sus estudios “universitarios”. Estas rutas que conectaban las orillas norte y sur del Sáhara siguen teniendo cierta vigencia tal y como afirma la socióloga y experta en migraciones africanas, Eleonora Castagnone, que tras una investigación sobre el terreno constató que la mayoría de los inmigrantes que llegan a las ciudades de Ceuta y Melilla lo hacen siguiendo rutas coincidentes con las de las caravanas.
Lo que estas rutas demuestran, al igual que plantea Fauvell sobre la relación de Egipto con el continente africano (en contraposición con la teoría de numerosos investigadores que han asociado históricamente esta civilización con Oriente Medio dándole la espalda al continente sobre el que tiene mayor superficie), es el vínculo, a modo de anclaje, que estas rutas han supuesto para las ciudades y regiones africanas, en particular aquellas que suponen una conexión con otro continente, como pueden ser el estrecho de Gibraltar, el delta del Nilo y el estrecho de Bab al-Mandeb, siendo auténticos polos de atracción de flujos humanos y materiales. En nuestro caso, Ceuta tuvo un cordón umbilical que nos conectaba directamente con el Sahel, con Oriente Medio y con el sur de Europa, si hablamos de rutas terrestres. Si analizamos nuestra ciudad desde un punto de vista africano, la percepción de nuestra historia nos dará una imagen completamente diferente a la actual. En ese sentido, incluso el título de este número de Transfretana podía haber incorporado alguna mención a la africanidad de Ceuta y Melilla. Si además incorporamos al gráfico las conexiones marítimas, entonces veremos los vínculos con el mar Levantino (Fenicia e Imperio bizantino), el mar Tirreno (Imperio romano), el mar de Liguria (República de Génova) y el océano Atlántico (Reino de Portugal).
Como hemos podido observar en los gráficos anteriores, la ciudad ha estado vinculada a multitud de regiones y, en mayor o menor medida, tenemos fuentes textuales y sobre todo construcciones (fundamentalmente fortificaciones) que, expuestos de manera cronológica, nos ayudan a comprender el papel que Ceuta ha tenido a lo largo de los siglos y de cómo en muchos casos no se trataba tan solo de una ciudad pequeña sino que ha sido un punto estratégico fundamental en el control del estrecho de Gibraltar, con todo lo que ello significa e independientemente de que la frontera estuviese más al norte o más al sur.
Elaboración propia a partir de diversas fuentes:
Plano de las rutas de las caravanas saharianas. https://www.google.com/maps/d/viewer?mid=1ZB2MMMbO_ZhNPLrQSFsyrcJlrkY&usp=sharing
El gran mar, David Abulafia
Repertorio de todos los caminos de España, Gonzalo Menéndez Pidal
Early Pilgrimage Routes to Mecca and Medina, Joachim Gierlichs
Credits texts, photos and drawings: Carlos Pérez Marín