06. Conclusiones
La idea original de este texto era relatar el patrimonio histórico compartido entre Ceuta y Marruecos para mostrar todo lo que tenemos en común, junto a la variación de las fronteras a lo largo de la historia, además de las conexiones y relaciones que Ceuta ha tenido con otras ciudades de regiones vecinas, próximas y lejanas. Sin embargo, conforme escribía me daba cuenta de que no era suficiente para que el lector asimilase las implicaciones de ese pasado compartido y las diferencias que de ellas se derivaban con otras ciudades de la Península que también pertenecieron a al-Ándalus. Pero lo más difícil era explicar las consecuencias de ese pasado en las relaciones contemporáneas entre Marruecos y España, condicionadas por los prejuicios y las superficialidades a la hora de aplicar términos cuyos significados difieren a uno y a otro de la frontera. Algunas conclusiones de este texto no serán del agrado de aquellas personas (independientemente del lado de la frontera en la que se encuentren) que prefieran congelar la historia y generalizar una única identidad para todas las sociedades que habitan o hayan habitado en Ceuta. Más decepcionados estarán los que utilizan términos como nación, religión o lengua para definir una identidad y excluir las demás.
Las principales conclusiones que podemos extraer de la historia de Ceuta están vinculadas con su posición geográfica en el estrecho de Gibraltar, y es lo que le impregna de esa excepción que dirían unos y anomalías otros, pero es que el Estrecho es en sí mismo una excepción (o anomalía). Si analizamos sus características y su papel en la historia de las civilizaciones sólo encontraríamos tres lugares semejantes en nuestro planeta; el Delta del Nilo en Egipto, el estrecho del Bósforo en Turquía y el estrecho de Bab el-Mandeb entre Yemen, Yibuti y Eritrea (Ceuta y la Unesco, Carlos Pérez Marín). Todos ellos siguen siendo puntos estratégicos en la actualidad y su control es esencial para la economía mundial, no hay más que ver el impacto que ha tenido el cierre del estrecho de Ormuz en este año de 2026. En realidad, lo anormal sería que la historia de Ceuta hubiese sido irrelevante, que hubiera seguido un patrón o que sus habitantes hubiesen sido los mismos desde la Antigüedad, sin mutaciones ni mestizajes, por ello, no podemos limitarnos a un período concreto de la historia para definir qué es Ceuta sino considerarla en todo su conjunto.
Si tuviera que describir la identidad de Ceuta lo haría con su principal característica, su mestizaje, entendido éste como mezcla de culturas distintas, que da origen a una nueva (RAE) ¿Ello qué implica? Que tenemos una identidad multidimensional en constante evolución; Ceuta ha sido y es, fundamentalmente, tanto cristiana como musulmana (sin olvidarnos de las otras comunidades minoritarias…), si hablamos en términos etnorreligiosos; Ceuta es castellana y árabe desde el punto de vista lingüístico; Ceuta es africana desde el punto de vista geográfico; Ceuta es española y europea desde el punto de vista político-administrativo; Ceuta es africana, europea y mediterránea desde el punto de vista de sus raíces civilizadoras… Ceuta es la herencia viva de lo que un día fue el Mediterráneo, de lo que un día fue al-Ándalus. Y todo ello en el marco de lo que hoy conocemos como España, asumiendo que dentro de unos siglos, tal y como la historia nos ha mostrado, Ceuta podría pertenecer a otra entidad político-administrativa (aunque sea a la fuerza) pero mientras no se produzca una expulsión de una de sus comunidades, Ceuta seguirá siendo Ceuta, gobierne quien gobierne y pertenezcamos a quien pertenezcamos.
Todo lo expresado en este artículo no es más que una llamada de atención a las autoridades, políticos y ciudadanos de ambos lados de la frontera, para que sean conscientes del valor que tiene Ceuta y sus habitantes, y el papel que han tenido en las historias de España y de Marruecos, y me atrevería a decir de la humanidad. No somos un simple semienclave continuo, no somos una ciudad pequeña sin importancia y sin historia. En las últimas décadas se ha empobrecido tanto la capacidad de políticos y autoridades para pensar en el bien común, ya sea de una ciudad, de una región, de un país, de la Unión Europea, del norte de África o del Mediterráneo, que cada uno ha impuesto su visión personal, muy acotada en el tiempo y en el espacio, sin pensar sus consecuencias a largo plazo. De ahí la necesidad de aclarar los conceptos aquí expuestos y de manifestar la complejidad de los mismos ¿Podremos revertir la idea que Marruecos tiene respecto de Ceuta y Melilla, y la que los europeos tienen en general tanto de Marruecos como del islam? Lo dudo mucho, pero ello no es óbice para que intentemos aportar, entre todos, argumentos suficientes para evitar la escalada de los acontecimientos que estamos sufriendo y que se han convertido en recurrentes (mayo de 2021 y julio de 2026). De seguir así, pronto sustituiremos las palabras catástrofe migratoria por otra mucho más letal, conflicto armado, en lugar de mostrar la riqueza e importancia de lo que el Estrecho ha forjado durante milenios.
Credits texts, photos and drawings: Carlos Pérez Marín